Mejora siempre tu peor habilidad

Cualquier persona que practique de forma habitual una disciplina, ya sea deportiva, marcial, intelectual, artística, etc … quiere mejorar su propio desempeño, ser mas habilidoso, fino y/o exquisito en su ejecución, ¿verdad? Es lógico, está en nuestra naturaleza querer evolucionar y progresar.

Lo que muchas veces nos ocurre, y a mi el primero, es que no siempre lo hacemos de la forma correcta o en la dirección adecuada. Nos centramos excesivamente en lo que hacemos bien porque nos sentimos cómodos en dicha ejecución (por ejemplo, solo trabajo Kata porque me veo bien) pero pasamos por alto cuáles son nuestros puntos mas débiles, que por otro lado deberíamos potenciar (por ejemplo,  no me siento a gusto entrenando Kumite y por ello no lo trabajo).

eslabon-mas-debil

Hace un tiempo escribí dos artículos, uno relacionado con en trabajo conjunto de Kata y Kumite y otro asociado al entrenamiento en solitario. En ambos dos, indicaba de alguna forma que para poder mejorar debes potenciar y desarrollar lo que peor se te da, es decir, tu pero habilidad, tiene sentido, ¿no?

Debo señalar que la idea de progresar focalizándote en tu peor habilidad, como si quisiésemos mejorar el eslabón mas débil de una cadena, no es mía. Llegó a mi a través de otro gran mentor que tuve en otro campo diferente al arte marcial, pero creo que el concepto de buscar la mejora de esa forma es perfectamente aplicable  nuestro progreso dentro del Karate.

Repetir lo que ya haces bien o muy bien, no te hará mejorar, solo te mantendrá. Para evolucionar hay que salir de la zona de confort y trabajar de forma dura y firme lo que peor haces. Esto evidentemente no es cómodo por varias razones:

– Primero porque al no estar cómodos se nos hace muy “cuesta arriba” y la pereza puede asaltarnos. Si no estoy a gusto trabajando técnicas de pie porque tengo poca elasticidad, fácilmente puedo ir a buscar siempre un trabajo de puño en el que disfrute más y logre una mayor autosatisfacción.

– Segundo porque ese “incómodo” punto de mejora y foco de trabajo puede ser demasiado amplio, nos abrume su magnitud y no sepamos muy bien por donde empezar.

Vamos a intentar ilustrar todo esto con un ejemplo o pequeña historia (espero no aburrir ni extenderme mucho):

Imaginemos que tenemos un Karateka, cinturón negro y con ya unos cuantos años de experiencia. Este practicante entrena varios días a la semana de forma constante, técnicamente es competente, tiene un conocimiento amplio, se esfuerza, etc … pero siempre trabaja técnica de puño, no le gusta nada hacer trabajo de pierna. Todos sabemos que es muy importante tanto el trabajo de Zuki como el de Geri. Pero no se siente cómodo haciendo Mae Geri, Mawashi Geri, Yoko Geri, etc.

Él no tiene mucha elasticidad y tampoco la busca, lo cual le limita el trabajo de pierna enormemente y como no se siente cómodo opta por hacer otras cosas que se le dan mejor, se centra en ejecutar Oi Zuki, Kizami Zuki, Giako Zuki, etc … en los miles de variantes que se te puedan imaginar.

Para este karateka la sola idea de una clase dedicada por completo a Mawashi Geri le aterra porque su cabeza lo asocia con dolor, sufrimiento y cero autosatisfacción … así que opta por lo fácil. Pero es evidente que si no trabaja las técnicas de pierna no mejorará nunca ese aspecto del Karate, y también está claro que para él, ese es su eslabón mas débil.

Además, como se le da tan mal la técnica de pierna y lo ve algo tan imposible, se escuda en que es muy complicado, “no tengo cualidades o facultades”, se conforma con cómo ejecuta los Geris actualmente y considera que trabajar bien la técnica de pierna está al alcance de solo unos privilegiados con una genética especial … ¿Ves a donde quiero llegar?

No mejorará hasta que se ponga a trabajar de forma seria en su peor habilidad, que en este ejemplo es la técnica de pierna. Si el objetivo se antoja excesivamente grande siempre podemos dividirlo en partes más pequeñas, por ejemplo trata de mejorar tu flexibilidad, elasticidad y movilidad articular de forma separada, para tener el cuerpo más preparado al movimiento que demanda la técnica de pierna.

Este no es más que un ejemplo que bien puede aplicarse a un karateka cualquiera o incluso a mi mismo … es más, cada uno tendrá su peor habilidad que además irá cambiando a medida que avanzamos, para alguien puede ser una posición concreta, un tipo de desplazamiento, un determinado bloqueo, ataques indirectos, estrategia de combate, un determinado kata, el inicio o la finalización de las técnicas, etc … habrá tantos o más ejemplos que Karatekas, porque a todos somos diferentes y se nos dan unos trabajos mejor que otros.

Pero es importante que cada uno se auto analice y de forma honesta busque en que debe mejorar. Te invito a que hagas la prueba, que observes, analices, busques qué es lo que más te limita y vayas a por ello … ¡si es complejo se desmenuza y ya está!, divide y vencerás, ¿no? Tan fácil y tan sencillo como eso …

Espero sinceramente que te aporte algo de valor, ya que para mi desde luego tiene todo el sentido del mundo …

¡Oss!

 

 

 

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