Aprender a percibir …

Dice el dicho, “Sabe más el zorro por viejo que por zorro” y es totalmente cierto. Cuando tienes el privilegio de entrenar de forma cercana con grandes maestros te das cuenta de esto en primera persona. Por norma general tu maestro es mayor que tú, raro o muy raro sería lo contrario. Pero a pesar de este hecho si realizas un trabajo por parejas con él siempre te gana la iniciativa. Dicho esto, si tenemos curiosidad (y de esto hablaremos en otro momento), deberíamos preguntarnos e incluso investigar ¿por qué siempre nos toma la delantera? ¿cómo lo hace si aparentemente puede parecer menos fuerte y rápido que yo?

La repuesta es fácil de decir pero bastante difícil de implementar e integrar en nuestra práctica. Se trata de percibir, encontrar el momento idóneo y actuar. Como digo el concepto lo podemos entender todos y si lo ves ejecutar alguien con maestría incluso diríamos que parece sencillo, pero llevarlo a la práctica e integrarlo debajo de tu piel es harina de otro costal.

En el arte marcial se utiliza todo tu cuerpo, por ejemplo en el karate cuando bloqueamos y atacamos utilizamos todo nuestro cuerpo, es algo que ya explicábamos hace un tiempo en este artículo. Percibir en el karate lo es todo, incluso en ese viejo artículo ya se dejaba entrever algo acerca de el timing y la percepción del oponente. No se trata de ser más fuerte, más joven e incluso más rápido, sino de ejecutar en el momento adecuado. Por muy veloz que seas siempre hay puntos ciegos, momentos de debilidad, movimientos que delatan tu intención, amagos, dudas, etc. Y percibir esas situaciones es lo que ofrece la ventaja que evidentemente el maestro tiene y el alumno anhela. Aquí es donde de diferencia se hace evidente, más incluso que la edad que los separa. El maestro percibe, y  por tanto puede ver mucho más de lo que parece, de forma que es capaz de encontrar el momento ideal y adelantarse.

¿Os suena esto como algo relacionado con el timing? ¡Claro que sí! de hecho lo comentamos en otro artículo sobre la forma de trabajo del kumite en la línea Shotokai del maestro Harada. Dentro de un combate, que puede ser el ejemplo más claro de aplicación libre de karate y por tanto de intención entre dos oponentes, no gana el más fuerte o el más rápido. Se podría decir que gana el más inteligente, el que aplica mejor su estrategia, el que se adapta mejor al oponente y por tanto el que percibe mejor la intención del adversario.

Llegados a este punto está claro que percibir nos ofrece una ventaja, pero como decía antes una cosa de querer hacerlo y otra saber hacerlo. Por tanto ¿cómo podemos potenciar esta cualidad? Lo primero que tenemos que descubrir es cómo entrenamos, cómo practicamos Karate o cualquier otro arte marcial. Esto en sí, ya nos obliga a no entrenar sin más, sino a por un lado practicar las técnicas, kihón, kata o kumite, y de forma paralela observar cómo lo estás haciendo. La pregunta que deberíamos hacernos al entrenar es ¿a qué estás prestando atención?

Puede ser que entrenemos de forma mecánica, como un robot que ejecuta las técnicas que ya tiene memorizadas. Ya podréis intuir que ese camino tiene poco recorrido más allá de tus capacidades físicas. Pero si miras un poco más lejos y desmenuzas lo que estás haciendo, como y por que lo estás haciendo …, puede ser que descubras nuevos matices, nuevas percepciones y ahí es donde realmente evolucionas. Por norma general, y soy el primero en incluirme, entrenamos de una forma muy rígida, agarrotados y siempre estamos extremadamente tensos. Lo primero es soltar, por ello repito tanto en este blog la importancia de practicar Aoki Bioenergia, ya que nos permite aflojar y también nos enseña a percibir.

Como digo nos falta dinamismo y si estoy tenso y bloqueado, difícilmente voy a percibir algo más allá de lo evidente. A mayor rigidez menor percepción y al contrario. ¿Cuál es el problema añadido a esa búsqueda de la percepción? que nos obliga salir de nuestra zona de confort, lo cual nos incomoda, y también te adentras en algo desconocido y por tanto eres novato o torpe. Al Ego no le gusta nada sentirse torpe, por eso mucha veces dejamos de lado la mejora y volvemos a lo que ya conocemos y dominamos, pero que nos deja en el mismo punto de partida desde el punto de vista de tu evolución en el arte.

Debes practicar poco a poco desde pequeños matices pero siempre con confianza y mente abierta, para ir avanzando en el camino de exploración. Para que todo esto no quede muy abstracto vamos a tratar de poner un ejemplo:

Imaginemos que estamos trabajando por parejas un ejercicio de “Jiyu Ippon Kumite”. Ante el ataque “Oi Tsuki Yodan” de mi compañero, yo realizo “Yodan Age Uke” y contraataco con “Giako Tsuki”. Sencillo ¿verdad? Todos lo hemos practicado miles de veces y lo conocemos a la perfección. Pues bien, tanto el que ataca como el que bloquea, cuando realizan su técnica pueden hacerlo de forma mecánica, es decir por inercia tratando de ser muy rápido y fuerte para sentirse bien consigo mismo, o de una forma inteligente, es decir, más pausados, analizando que partes de tu cuerpo estas usando y como te estás moviendo al mismo modo que evalúas como podrías ser más efectivo. Esto en si mismo ya es un trabajo de percepción, en este caso sobre tú mismo y tu propia aplicación.

Esta sería una primera parte, pero también se puede ir un poco más allá y buscar esa percepción del momento exacto para buscar el ataque y de ejecutar el bloqueo. Dentro de este mismo ejemplo, tanto Tori como Uke, deberán observar con mucha curiosidad el movimiento del contrario. Por ejemplo el atacante puede analizar si observa en su oponente un momento de desconcetración para aporvecharlo y de forma paralela debe ser cuidadoso de no generar falsos movimientos que delaten su intención de atacar. Por otro lado el que recibe el ataque  tratar de percibir la intención de ataque y la definición de la técnica, así como el momento idóneo para realizar el bloqueo.

Este ejemplo puede ser extrapolado a otras técnicas, trabajos de kumite aislados o incluso al combate libre, pero como ya se intuye no es sencillo ni es algo que se consigue en poco tiempo o sin esfuerzo.  Creo que es interesante probarlo, ver que descubres y que sensaciones te genera, pero siempre poco a poco, ya que si queremos abordar muchas cosas a la vez solo conseguiremos volver al inicio más frustrados.

En esencia se trata de escapar de la rigidez, adaptarte a la aplicación que estás realizando y conseguir un mayor dinamismo de tu cuerpo. Todo ello nos llevará a una mayor percepción y por tanto a mejorar.

Espero y confío en que se haya podido comprender el mensaje a través de la explicación y sea de interés

¡Oss!

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