Enseñar hasta donde tus alumnos puedan comprender

¿Cómo podrías enseñar el idioma japonés a un español sin que tu sepas hablar español? un poco complejo, ¿no crees? Seguramente tratarías de usar señas, símbolos, relaciones … pero todo ello sin usar palabras … y es evidente que el trabajo de enseñanza se haría un poco mas tedioso y complejo, no imposible pero sí mucho más difícil.

Cuando realizas una actividad, esta se desarrolla en un entorno, en un contexto y debes adaptarte a ello. Puede haber cierta flexibilidad pero no es infinita. Si ahora trasladamos ese hecho a la enseñanza, hay que tener presente que eso que quieres enseñar se realiza también en un contexto al que necesariamente debemos adaptarnos, nos guste o no. Es decir, el alumno tiene una capacidad concreta de absorber tus enseñanzas, no es infinita.

Y aquí es donde muchas veces emerge uno de los mayores obstáculos a la hora de aprender algo y por supuesto también el momento de transmitir o instruir en algo. Si enseñas, lo que quiera que sea, debes asegurarte de que quien recibe dicha enseñanza te está entendiendo, te comprende. Debe haber un diálogo entre ambas partes y nunca ser un monólogo. Pero ¡¡¡cuidado!!! en el caso de un arte marcial, una cosa es comprender el concepto explicado y otra muy distinta y mucho mas alejada, es ser capaz de ejecutar de forma correcta ese concepto … y en este punto tenemos que volver a ser muy pacientes.

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La energía del grupo

Por un lado somos seres sociales por naturaleza, ya desde nuestros inicios más primitivos allá por el paleolítico, la pertenencia a un grupo era importante por que permitía sobrevivir con mayor solvencia ante las adversidades. Por otro lado, también está en nuestra genética afrontar y superar los retos que se presentan, mas o menos complejos, pero todos ellos son desafíos a superar y para los que tenemos los recursos suficientes para lograrlos.

Pero para poder mezclar bien estos dos ingredientes hace falta energía. Es decir, estas dos características, pretender a un grupo y afrontar el desafío, se relacionan entre sí bajo este medio. Si bien afrontar desafíos requiere un gasto energético, la formación o pertenencia a un grupo ayuda a generar esa energía para avanzar y superarse. ¿Y por qué inicio la entrada bajo esta introducción? … pues porque venimos de unos días festivos en Navidad, en los que hemos podido entrenar con mayor frecuencia, intensidad, en grupo … y todo ello nos ha permitido cargar o pilas para afrontar los nuevos desafíos que se presentan en un horizonte cercano.

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No se trata de vencer a nadie, sino de vencerte a ti mismo

¿Quién no se ha dicho alguna vez a si mismo, «¡voy a ser el mejor en esto!»? Es decir, ¿quién ya sea en su infancia o edad adulta no ha deseado nunca ser el mejor en algo? Si lo pensamos detenidamente estoy convencido de que todos diremos que si, en algún momento hemos pensado que queremos brillar en esta o aquella disciplina o actividad.

¿Cómo podemos interpretar esto? A mi modo de ver, en una parte interna de nuestro ser todos queremos vencer de alguna forma. A esto hay que sumarle que vivimos en una sociedad muy competitiva, cada día mas y de forma mas agresiva, lo cual no ayuda mucho. Y de ese hecho precisamente, viene la idea de escribir esta entrada.

Ahora bien, quizás deberíamos preguntarnos, ¿vencer a quién, vencer por qué y/o vencer para qué? Es decir, buscamos constantemente cierto reconocimiento y diferenciarnos, batir al compañero para ser diferente y sentirte puntualmente «mejor o superior», pero ese hecho solo genera rivalidad que a veces es difícil de gestionar.

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¡Vamos a por ello!

¡Dejamos atrás un año viejo y arranca un año nuevo! Ni mejor ni peor, ni bueno ni malo, ni SI a esto ni NO a aquello, simplemente un paso mas en el camino. ¿Y en qué camino? obviamente en el camino del arte marcial.

Son tiempos confusos, no lo vamos a negar, pero no por esa adversidad debemos amilanarnos y volvernos cada vez mas pequeños. Los retos llegaron, llegan y llegarán, para ser superados, no quizás a la primera ni a la segunda, pero desde luego no están ahí para bloquearnos, sino para sacar nuestra mejor versión y dar todo lo que tienes en ese momento.

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